Tipos de jamón ibérico

Entender los tipos de jamón ibérico es el primer paso para no equivocarte al comprar. La etiqueta parece un jeroglífico, pero detrás hay una norma legal que lo ordena todo. Aquí te explicamos qué diferencia a cada categoría, cómo reconocerla en la propia pieza y cuál encaja mejor con tu mesa.

Qué dice la norma sobre los tipos de jamón ibérico

Desde 2014, los tipos de jamón ibérico están regulados por el Real Decreto 4/2014, la norma de calidad del ibérico. Esa norma fija dos variables, y solo dos: la raza del animal y lo que ha comido en su última fase de engorde. Combinando ambas se construye el nombre que ves en la etiqueta.

Por eso una denominación completa siempre tiene tres piezas: el producto, la alimentación y el tipo racial. Por ejemplo, «jamón de bellota 100% ibérico». Si en una etiqueta falta alguna, desconfía.

Dato clave

La categoría «recebo» desapareció con la norma de 2014. Si la ves hoy en una web o en una etiqueta, esa información está obsoleta.

La raza: 100% ibérico o ibérico

El sello «100% ibérico» solo lo pueden llevar los animales de pureza racial completa, con padre y madre inscritos en el libro genealógico. Cuando la etiqueta dice simplemente «ibérico», el animal tiene al menos un 50% de esa raza. Ambas opciones son legítimas, aunque el precio y el matiz de sabor cambian bastante entre una y otra.

La alimentación: bellota, cebo de campo y cebo

Aquí es donde se juega el carácter de la pieza. Los tipos de jamón ibérico se separan en tres regímenes:

  • De bellota: el cerdo engorda en montanera, suelto por la dehesa, comiendo bellota y pasto natural. Da la grasa más infiltrada y el aroma más profundo.
  • De cebo de campo: vive al aire libre y suma piensos a los recursos del campo. Un punto intermedio muy equilibrado.
  • De cebo: se cría en explotación intensiva y se alimenta con piensos. Es la puerta de entrada al ibérico.

El precinto de color, el atajo definitivo

No hace falta ser experto para identificar los tipos de jamón ibérico en una tienda. Cada pieza lleva en la caña una brida inviolable de color, colocada en el matadero y controlada por ASICI, la interprofesional del cerdo ibérico. Ese precinto no se puede retirar ni sustituir en ningún punto de la cadena.

Precinto Denominación Raza y alimentación
Negro Bellota 100% ibérico Raza pura, montanera
Rojo Bellota ibérico 50% o 75% ibérico, montanera
Verde Cebo de campo ibérico Aire libre, pienso y campo
Blanco Cebo ibérico Intensivo, pienso

¿Y el jamón serrano dónde entra?

Fuera de esta clasificación, sencillamente. El serrano procede de cerdo blanco, de razas como Duroc o Landrace, y se rige por otra norma distinta. Nada que ver con los tipos de jamón ibérico, aunque comparta mostrador y curación en secadero. Un buen serrano puede ser excelente, pero nunca será ibérico.

Cuál elegir según la ocasión

Para una comida especial o un regalo que se recuerde, el bellota manda. Si buscas una pieza para ir cortando en casa durante semanas, el cebo de campo ofrece la mejor relación entre sabor y precio. Y cuando el jamón va a durar poco porque hay mucha gente en la mesa, el cebo cumple de sobra.

Un último apunte que casi nadie tiene en cuenta: entre dos piezas de la misma categoría, la curación marca la diferencia. El clima donde se seca el jamón y los meses que pasa en bodega cambian el resultado por completo. Por eso nosotros subimos nuestras piezas a la sierra y dejamos que el tiempo trabaje.

Jamones Valverde

Pruébalo en tu mesa

Seleccionamos cada pieza a mano y la curamos en la sierra, sin prisa. Elige la tuya y te la enviamos a casa.

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